Gràcies a la familia Forcadell Gaona de Morelia (Michoacán-Mèxic): Núria, Pilar i Inés.

diumenge, 3 d’abril de 2011

Hacia el frente de Huesca 25-27/09/37

Trinchera en Lanaja, foto: Jose Francisco Navarro Belsue.
Una larga caravana formaba el convoy que nos conducía hacia el frente de batalla. Artillería, cocinas de campaña, carros ligeros de combate, en fin todo lo que necesita una verdadera brigada motorizada, llevábamos nosotros la intendencia en cada sitio marcado por el mando que nos aprovisionaba de víveres en conserva, puesto que era materialmente imposible hacerlo en caliente.

Con 6 horas de retraso sobre el horario marcado llegamos a Alcubierre, población cerca de la línea de fuego, y lugar de concentración de todas las fuerzas del Ejército del Este XI Cuerpo del Ejército, desde allí nos trasladamos con las fuerzas de mi batallón, a la población de Huerto, punto donde teníamos que acantonarnos para empezar la instrucción de los soldados.

Ataque republicano en el frente de Aragón. Foto: SERVICIO ESPECIAL
Una vez instalados y buscados lo diferentes lugares de acomodo para los soldados, se recibió una orden, en el sentido de que nuestro batallón tenía que acantonarse en las inmediaciones del pueblo de Alcubierre, y que saliéramos para el punto indicado tan pronto como la orden llegara a la comandancia militar. Antes de una hora, todo el batallón estaba formado y salíamos hacía el sitio marcado.

Llegados al punto indicado, acampamos y se organizó de forma rápida el bagaje de cocina, no había transcurrido dos horas de nuestra llegada a Alcubierre, cuando una contraorden ordenaba que volviéramos a nuestro punto de salida pues la proximidad del frente de batalla obligaba a tomar estas medidas puesto que de lo contrario no sería posible el efectuar la instrucción con normalidad. Pero el motivo a mi parecer no era éste, pues averiguadas las causas se dedujo que se trataba de ejercitar a la fuerza, a marchas pesadas, para mantener a los soldados en condiciones de lucha.

Frente de Alcubierre durante la Guerra Civil Española.
Ya instalados definitivamente la población de Huerto, seguíamos allí por espacio de un mes hasta que el día 10 de octubre, ante la escasez de tabaco, jabón, alpargatas y demás utensilios de bastante necesidad para la gente se me comisionaba a mi, junto con el sargento Ibars y el soldado Ferré, para que me trasladara a Tortosa y Tarragona a fin de conseguir todo lo indicado. Las amistades tanto comerciales como particulares que yo contaba me ayudaron muchísimo para conseguir estos artículos. El viaje lo realicé con el coche del comisario de mi batallón, lo que me facilitó mucho mas el poderlo realizar con mayor rapidez. Así también, me dió motivo a poder visitar a mis familiares pues sabiendo que Ulldecona queda cerca de Tortosa se comprenderá que antes de empezar mis gestiones me trasladara primeramente a mi pueblo para estrechar a mi famita en un cariñoso abrazo.

Ocho días me bastaron para conseguir todo lo necesario y pasado este tiempo regresé de nuevo para el frente. La separación de mis familiares fue mas emocionante que otras veces, parecía que sabía yo que no me volvería a ver mas con ellos y de esta forma me separe con la esperanza de verlos pronto pero no pasaba de ser esperanza, pues mi destino estaba marcado.

La alegría en mi batallón fue grande, cuando los soldados se enteraron que el cometido había sido cumplido con creces: tabaco, jabón, alpargatas, camisas, pantalones en fin objetos de sumo interés para el soldado fueron llevados hasta ellos con su natural alegría.

Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 2 de abril de 1940

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