Gràcies a la familia Forcadell Gaona de Morelia (Michoacán-Mèxic): Núria, Pilar i Inés.
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dilluns, 3 de setembre del 2012

Solsona y Ripoll 1939

 Poco a poco iban concentrándose los individuos recién llamados a filas en la Base de Instrucción que tenia organizadas el Cuerpo de Ejército para así recibir la instrucción necesaria y encuadrarlos el más rápido posible a las unidades que necesitaran de sus servicios puesto que era para reponer las bajas sufridas. Con gran ardor seguían combatiendo nuestros soldados pero las retiradas tan perjudiciales que tenían que sufrir, los desmoralizaba bastante.

Toma del ayuntamiento de Barcelona por las tropas sublevadas
El día 26 de enero de 1939, el parte de guerra republicano, informaba que Barcelona había caído en manos del enemigo. Aquella noticia fue como una bomba que cayera sobres nuestras espaldas. Barcelona, una única ciudad que por su capacidad industrial se bastaba ella sola para alimentar a todo un frente de combate por largo que fuere. Barcelona que era el baluarte de la guerra en Cataluña, estaba en poder del enemigo. No había remedio, la profecía se cumpliría, llegaríamos a la frontera francesa y tendríamos que refugiarnos para no caer en manos del enemigo. Los campos de concentración nos hacían más miedo que las propias balas que pudiera disparar el enemigo en contra nuestra.

No por esto el Gobierno se amilanó y ordenó una competa reacción en todos los sentidos, exigía que la propaganda se desarrollara con más intensidad, que se controlara bien todas las comunicaciones y que se montaran lugares de evacuación para concentrar a todos los soldados que anduvieran sin control de sus unidades.

Se ordenó a mi que me trasladara a la población de Ripoll, para que me pusiera de acuerdo con el Comandante Militar de la Plaza y juntos organizáramos el servicio de recuperación, para ir concentrando a todos los soldados y llevarlos a las bases de instrucción en donde los jefes y comisarios que allí habían, los encuadrarían a sus respectivas unidades. Solo dos días me ocupé de esta misión pues con un mensaje telefónico me informaron que regresase al comisariado del cuerpo para un asunto urgente.

La vanguardia el 27-01-1939

Presentado al Comisario, me indicó que haciendo falta el cubrir la vacante de Comisario de las Bases de Instrucción del Cuerpo y siendo de gran importancia el mismo, para poder preparar cuanto antes a la gente había pensado en la conveniencia de nombrarme a mí, para que con la rapidez que el caso requería me trasladara allí y empezara una campaña política de gran envergadura para que la gente saliera a las unidades combativas con una elevada moral. El nombramiento que se me dio fue el siguiente:

XI Cuerpo de Ejército
Comisariado
Nº. 4.241

De acuerdo con las atribuciones que me han sido conferidas por la Superioridad he dispuesto que te hagas cargo del Mando Político de la Base de Instrucción de este Cuerpo de Ejército con atribuciones de Inspector de las Bases de Instrucción de las Divisiones dependientes de esta C.U. cuyos comisarios estarán a tus inmediatas órdenes.

Saludos antifascistas
P.C.  a 28 de enero de 1938
El Comisario del XI Cuerpo de Ejército
P.O. J. Anglada
Al camarada Francisco Roca Matamoros. Comisario de Guerra de Cñía. 

Nueva y gigantesca tarea se me había asignado de nuevo, pues ésta vez la misión era más fácil pero más pesada. Se encontraba la Base de Instrucción establecida en el pueblo de Orís [el autor escribe Olis, creemos que se trata de un error, el más parecido y cerca de la zona de Ripoll es Orís, también podría tratarse de Olius, pero Solsona cayó en manos de los fascistas el 28 de enero, estando demasiado cerca los enemigos para estar la base de instrucción.]


Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 5 de març de 1940

dilluns, 27 d’agost del 2012

Escuela de Comisarios



Colonia La Fábrica
Se encontraba esta situada en la Colonia Puig [posible colonia La Fàbrica d'Artesa de Segre], donde había una gran fábrica de hilados que estaba parada debido a la falta de materias primas. En uno de los grandes salones que en otros tiempos sirviera de comedor para los empleados de la fábrica, estaba instalada la escuela donde cursaban sus estudios los Comisarios de Guerra. Los cursos eran de 30 días de duración y en ellos se enseñaban Gimnasia, Aritmética, Ortografía, Historia, Geografía, Topografía, Táctica y Técnica militar, política y conferencias químicas y medicinales.

Escuela de mandos y capacitación. Font: SBHAC
Cada tema tenía su profesor profesional, seleccionado de antemano por el jefe y comisario del cuerpo de Ejército. De mucho provecho me sirvió a mí el tener que consultar de nuevo libros y datos que ya se empezaba a borrar de mi imaginación. Cada asignatura, tenía su puntuación y todos nuestros ejercicios eran entregados a los profesores, los cuales una vez comprobados en lista de cada uno llevaba iba anotando el resultado de estos ejercicios para que al final de curso y después de acoplar la puntuación de todos los profesores se daba el resultado del comisario que habían ocupado los primeros lugares. La lucha era muy reñida, puesto que los elementos que tomábamos parte en éste curso habían sido elementos que por su preparación militar y cultural habían acudido en último lugar. En él asistían elementos que tenían el grado de bachillerato y de preparación cultural suficiente para poder resolver con garantías las asignaturas expuestas lo cual era motivo de poner el máximo de esfuerzo para codearse con estos elementos. Empezaron las clases y poco a poco me iba adueñando de aquellos datos y cifras que en años atrás había aprendido en las escuelas y academias; para que nuestro estudio fuera más estimulado, diariamente en una pizarra se iban colocando la puntuación general de los alumnos y así de esta forma, tenias más interés en aprender para ver de colocarse en los primeros lugares.

64 eran los alumnos que tomábamos parte en el Curso, comisarios de la 26 División, de la 30 División, de la 32 División y de los Servicios del XI Cuerpo de Ejército. A los 5 días mi puntuación era la del 28 lugar, a los 10 días había conseguido colocarme en el 15 lugar, habían transcurrido los 20 días de clase cuando ya me encontraba en le 8º lugar y al terminar el curso mi puntuación había sido la de 4,5, siendo el máximo 5. Había hecho el 3º lugar en la clasificación general. El primer clasificado había sacado 5 puntos y el segundo 4,9. el cuarto había sacado 4,3, lo cual demuestra que los tres primeros puestos habían sido de lucha muy igualada.
T. C. Francisco Galán
Se nos felicitó por los profesores y el día último el Comisariado del Cuerpo nos ofreció un modesto banquete, en el cual asistió el Teniente Coronel D. Francisco Galán, el Comisario del Cuerpo D. Julián Muñoz Lizcano, el Jefe de Estado Mayor Comandante Masot y profesores y por ser la 32 División la que había conseguido los 5 primeros puestos en el curso, fue invitado en calidad de honor el Jefe y Comisario de la misma D. Manuel Gancedo y D. José Semitiel, respectivamente. Los discursos corrieron a cargo de los tres primeros clasificados, hablando también los Jefes de la 32 División y los jefes del XI Cuerpo de Ejercito. Mi discurso se limitó solamente a hacer recalcar la importancia que tenia el desarrollo de estos Cursos y lo provechoso que eran puesto que en ellos no solo se conseguía la capacitación de los individuos sino que se reforzaba la misión del Comisariado en nuestra guerra. De una manera indiscreta felicité al Comisario y jefe del Cuerpo de Ejercito, por la feliz iniciativa de crear esta escuela al propio tiempo que el interés que se tomaban en capacitar a los comisarios de Compañía, que éramos la personificación, de todo el Comisariado. También felicité en nombre en nombre propio y de mis compañeros, a todos los profesores, por su eficaz labor realizada durante el desarrollo del curso. Luego hablaron los jefes y Comisarios recomendándonos el haber aprovechado el curso para el bien de la causa. Aprovechando el estar el comisario de mi División, salí junto con él donde se encontraba mi unidad y dio orden a su chofer para que me trasladara, hasta donde se encontraba ésta. 

Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 4 de març de 1940

dijous, 23 de juny del 2011

Felicitación por la actuación en Asentiu 16/04/38

El día 16 de abril de 1938, aparecía en la orden de la brigada la siguiente orden:

142ª Brigada mixta
Entre otras cosas.... Artículo 3º.- para satisfacción propia, y ejemplo y estímulo de los demás camaradas que forman parte de ésta brigada, merece citarse el magnífico comportamiento del comisario de la compañía, Francisco Roca Matamoros, que habiéndose internado en el pueblo de Asentiu, entabló combate con un grupo enemigo matando a un oficial y varios soldados. Por su comportamiento es propuesto a la superioridad para su ascenso inmediato y a una recompensa, y para ser citado en la orden general del comisariado de guerra. 
Firmado el comisario delegado de guerra M. Gil y el jefe de la brigada G. Yus. 

No cabe duda, que cuando todos los soldados de mi compañía, leyeron en la orden del día, el artículo 3º, como atendiendo a una consigna lanzaron todos un viva nuestro comisario, al cual tuve que corresponder de la manera más atenta y cordial puesto que de veras lo sentí. Mientras para lo que habíamos cumplido con nuestra obligación, se nos citaba en la orden del día y se nos proponía para recompensas y ascensos, para aquellos que habían sido unos traidores a la patria, encontraban su merecido y eran pasados por la armas, y también  para ejemplo de los demás eran citados en la orden del día. Mi actuación no solo fue reconocida por los jefes de la brigada, sino que en la orden general de la división del día 20 de abril aparece la siguiente nota, que al igual que otra me llenó de orgullo:

XI cuerpo del ejército, agrupación B, 32 división. Orden general: entre otras cosas… artículo 3º por la presente se hace constar los actos dignos de mención y emulación llevados a efecto por los comisarios de guerra de compañía del 565 batallón de la 142 brigada mixta D. Francisco Solá y D. Francisco Roca Matamoros que en la operación llevada a efecto contra la cota 292 el 12 del actual, se distinguieron por su arrojo. Al felicitar efusivamente a los citados por su brillante comportamiento exhorto al resto de la fuerza animando a que sigan el ejemplo de nuestros camaradas comisarios con actos digno de mención.
Firmado el comisario delegado de guerra Semitiel y el jefe de la 32 división Capitán Gancedo

Texto aclaratorio de la 32 división (umpepe):
La 32ª División fue creada el 28 de abril de 1937, como reserva del Ejército del Este, XI C.E y X C.E.
Su puesto de mando estuvo en Gerona, Tarragona, el 28-7-38 y Alcañiz (agosto 1938)
Estaba compuesta por las Brigadas Mixtas 137ª 140ª y 141ª. En febrero del 38 la 140ª B.M fue relevada por la 142ª y posteriormente en plena ofensiva de Cataluña (2-1-39) es trasladada la 141ª
Tuvo los siguientes mandos:
Jefes: Coronel de Caballería Alfonso Arana Vivanco y al Comandante de infantería Manuel Gancedo Sainz el julio 1937
Comisarios: Cristóbal Albadetrecu, a, Francisco Señer Martín, (CNT) y a Andrés Semitiel Rubio (PSOE)
Jefes E.M.: Mayor de Milicias Emilio Bosch Montes, y al teniente de Milicias Felipe Félix Moreno Gómez a partir del 6-11-38
Estuvo en los frentes de Aragón y Cataluña. 


Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 1 de març de 1940
 

diumenge, 3 d’abril del 2011

Hacia el frente de Huesca 25-27/09/37

Trinchera en Lanaja, foto: Jose Francisco Navarro Belsue.
Una larga caravana formaba el convoy que nos conducía hacia el frente de batalla. Artillería, cocinas de campaña, carros ligeros de combate, en fin todo lo que necesita una verdadera brigada motorizada, llevábamos nosotros la intendencia en cada sitio marcado por el mando que nos aprovisionaba de víveres en conserva, puesto que era materialmente imposible hacerlo en caliente.

Con 6 horas de retraso sobre el horario marcado llegamos a Alcubierre, población cerca de la línea de fuego, y lugar de concentración de todas las fuerzas del Ejército del Este XI Cuerpo del Ejército, desde allí nos trasladamos con las fuerzas de mi batallón, a la población de Huerto, punto donde teníamos que acantonarnos para empezar la instrucción de los soldados.

Ataque republicano en el frente de Aragón. Foto: SERVICIO ESPECIAL
Una vez instalados y buscados lo diferentes lugares de acomodo para los soldados, se recibió una orden, en el sentido de que nuestro batallón tenía que acantonarse en las inmediaciones del pueblo de Alcubierre, y que saliéramos para el punto indicado tan pronto como la orden llegara a la comandancia militar. Antes de una hora, todo el batallón estaba formado y salíamos hacía el sitio marcado.

Llegados al punto indicado, acampamos y se organizó de forma rápida el bagaje de cocina, no había transcurrido dos horas de nuestra llegada a Alcubierre, cuando una contraorden ordenaba que volviéramos a nuestro punto de salida pues la proximidad del frente de batalla obligaba a tomar estas medidas puesto que de lo contrario no sería posible el efectuar la instrucción con normalidad. Pero el motivo a mi parecer no era éste, pues averiguadas las causas se dedujo que se trataba de ejercitar a la fuerza, a marchas pesadas, para mantener a los soldados en condiciones de lucha.

Frente de Alcubierre durante la Guerra Civil Española.
Ya instalados definitivamente la población de Huerto, seguíamos allí por espacio de un mes hasta que el día 10 de octubre, ante la escasez de tabaco, jabón, alpargatas y demás utensilios de bastante necesidad para la gente se me comisionaba a mi, junto con el sargento Ibars y el soldado Ferré, para que me trasladara a Tortosa y Tarragona a fin de conseguir todo lo indicado. Las amistades tanto comerciales como particulares que yo contaba me ayudaron muchísimo para conseguir estos artículos. El viaje lo realicé con el coche del comisario de mi batallón, lo que me facilitó mucho mas el poderlo realizar con mayor rapidez. Así también, me dió motivo a poder visitar a mis familiares pues sabiendo que Ulldecona queda cerca de Tortosa se comprenderá que antes de empezar mis gestiones me trasladara primeramente a mi pueblo para estrechar a mi famita en un cariñoso abrazo.

Ocho días me bastaron para conseguir todo lo necesario y pasado este tiempo regresé de nuevo para el frente. La separación de mis familiares fue mas emocionante que otras veces, parecía que sabía yo que no me volvería a ver mas con ellos y de esta forma me separe con la esperanza de verlos pronto pero no pasaba de ser esperanza, pues mi destino estaba marcado.

La alegría en mi batallón fue grande, cuando los soldados se enteraron que el cometido había sido cumplido con creces: tabaco, jabón, alpargatas, camisas, pantalones en fin objetos de sumo interés para el soldado fueron llevados hasta ellos con su natural alegría.

Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 2 de abril de 1940