Gràcies a la familia Forcadell Gaona de Morelia (Michoacán-Mèxic): Núria, Pilar i Inés.
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dilluns, 3 de setembre del 2012

Orís, Base de Instrucción del XI Cuerpo de Ejército



Y allí (Orís) [el autor anota Olis, seguramente equivocado, desconocemos si se trata o no del lugar de Orís] al mando de la misma, estaba el Comandante-jefe, D. Francisco Olivera, de nacionalidad portuguesa y antiguo oficial del Ejército francés en la guerra de 1914-18. Elemento sano, culto e inteligente y de un cariño a la República a toda prueba.

Inmediatamente, les entregué mi credencial que me acreditaba como Comisario de la misma, y en seguida llamó al que estaba ejerciendo de interino, Comisario D. José Lavega, el cual me hizo entrega del Comisariado de la Base. Un ayudante, un pintor mural, un mecanógrafo y dos escribientes formaban el complemento del Comisariado de la Base.

Inmediatamente, me reuní con el Jefe y ayudante militar, y en grandes rasgos les expliqué la grave situación que estaba atravesando el Cuerpo de Ejército debido a la ofensiva enemiga y el trabajo que se me había asignado por el Comisario de la misma. La primera medida que tomé, fue la de reunir, conjuntamente también con el Jefe Militar, a todos los Comisario de las diferentes Bases de las Divisiones del Cuerpo. La 26, la 30, la 32 y la 34 División estaban representadas allí y tenían sus Jefes, oficiales, clases e instructores que acoplaban a los soldados para distribuirlos a sus unidades una vez dados de alta en su instrucción.

3.800 hombres había en la base de instrucción recibiendo la enseñanza militar que tenia que prepararlos para entrar en la contienda armada. Juntamente con los Comisarios, oficiales y el jefe de la misma, me trasladé al campo de concentración que quedaba retirado de donde teníamos el puesto de mando, y se ordenó el que todos los nuevos soldados se formaran en la explanada que había para allí dirigirles la palabra. Una vez realizada la operación les dirigí la palabra en los siguientes términos:

Soldados de la República
El enemigo ayudado por una enorme cantidad de soldados extranjeros que con el solo propósito de apoderarse de nuestras riquezas han sido traídos a España está atacando de una manera despiadada y cruel nuestras líneas defensivas y nuestros pueblos indefensos de retaguardia. Su avance es tan arrollador que ha pesar de la tenaz resistencia de nuestros bravos soldados, el Gobierno de la República se ha visto en la imperiosa necesidad de recurrir a vuestra ayuda para que de estas forma nuestro bloque de resistencia sea más fuerte y el enemigo se estrelle ante la muralla de hombres españoles que no quieren estar dominados por una tiranía fascista.

fira de Molló
El Gobierno ha tenido en cuenta la situación de vuestros familiares que han quedado en la retaguardia y ha tomado todas las medidas necesarias para que nada les falte pero al propio tiempo nos recomienda a nosotros la obligación que tenemos en evitar que sean profanadas estas familias por la invasión extranjera que a toda costa quiere dominarlos. A nosotros nos toca esta misión. Somos nosotros ante el pueblo español, y ante nuestros propios familiares los únicos responsables de que éste llegara a ocurrir, tenemos que luchar de tal manera para contener el avance del enemigo que si preciso fuera moriremos en el campo de batalla antes que consentir que el enemigo adelante ni un paso más. Es cuestión de vida o muerte si ésta ofensiva que el enemigo ha emprendido consigue progresarla y llegar hasta el límite que tiene asignado (frontera francesa) nuestros familiares, nuestra industria, nuestro comercio de Cataluña y España habrán sufrido un golpe mortal. La guerra no acabará, puesto que aunque fuera dominada toda España, nuestra guerra ya no es una cuestión interna, sino que defendemos el principio de una dominación fascista en todo el mundo. Seguiremos luchando aunque nos encontremos en territorios extranjeros y siempre que se nos llame para defender la causa de la libertad y el derecho de los pueblos que no quieren, que no quieren estar dominados por el fascismo, y de esta forma tarde o temprano recuperaremos el terreno perdido pero antes tenemos la sagrada obligación de seguir luchando en nuestro terreno para dominarlos aquí y evitar de ésta forma el que sigan progresando en otros lugares. La patria, lo exige. El deber nos lo impone. El Gobierno lo ordena y ante todo nuestra libertad como hombres libres. Por una España grande, próspera y feliz. Viva la República.  

Camins de la nostra identitat. Rutes de l’exili (1939) al Ripollès
Estas fueron en síntesis las frases más salientes de mi discurso, después hablaron el Jefe de la Base y los comisarios y jefes de las bases divisionarias. Una vez terminado el mitin, nos trasladamos al puesto de mando y empecé una nueva organización política para reforzar el trabajo de los soldados instructores.

El enemigo iba progresando y hacia falta que la Base de Instrucción se instalara en un sitio completamente alejado del frente para que el enemigo desconociera la nueva posición de la misma. A tal efecto nos trasladamos el Jefe y yo, para hablar con el Jefe y Comisario del Cuerpo y indicarlos la conveniencia de efectuar esta pequeña operación. No hubo ningún inconveniente y el primer paso que se dió fue el de incorporar con urgencia a todos los soldados que había en la base a la divisiones del Cuerpo. Para tal efecto se organizaron columnas de 1.000 hombres y se trasladaron a sus respectivas Divisiones. Al propio tiempo, se les comunicó a los oficiales, clases y soldados que trasladaban estos soldados, el nuevo emplazamiento que iba a ocupar la Base para que al regreso se incorporaran allí. Efectuada la operación de marcha de la gente, se procedió al traslado del grueso de la fuerza y con camiones y coches ligeros nos poníamos en marcha para el nuevo destino. Camprodon.

Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 5 de març de 1940

dilluns, 27 d’agost del 2012

Escuela de Comisarios



Colonia La Fábrica
Se encontraba esta situada en la Colonia Puig [posible colonia La Fàbrica d'Artesa de Segre], donde había una gran fábrica de hilados que estaba parada debido a la falta de materias primas. En uno de los grandes salones que en otros tiempos sirviera de comedor para los empleados de la fábrica, estaba instalada la escuela donde cursaban sus estudios los Comisarios de Guerra. Los cursos eran de 30 días de duración y en ellos se enseñaban Gimnasia, Aritmética, Ortografía, Historia, Geografía, Topografía, Táctica y Técnica militar, política y conferencias químicas y medicinales.

Escuela de mandos y capacitación. Font: SBHAC
Cada tema tenía su profesor profesional, seleccionado de antemano por el jefe y comisario del cuerpo de Ejército. De mucho provecho me sirvió a mí el tener que consultar de nuevo libros y datos que ya se empezaba a borrar de mi imaginación. Cada asignatura, tenía su puntuación y todos nuestros ejercicios eran entregados a los profesores, los cuales una vez comprobados en lista de cada uno llevaba iba anotando el resultado de estos ejercicios para que al final de curso y después de acoplar la puntuación de todos los profesores se daba el resultado del comisario que habían ocupado los primeros lugares. La lucha era muy reñida, puesto que los elementos que tomábamos parte en éste curso habían sido elementos que por su preparación militar y cultural habían acudido en último lugar. En él asistían elementos que tenían el grado de bachillerato y de preparación cultural suficiente para poder resolver con garantías las asignaturas expuestas lo cual era motivo de poner el máximo de esfuerzo para codearse con estos elementos. Empezaron las clases y poco a poco me iba adueñando de aquellos datos y cifras que en años atrás había aprendido en las escuelas y academias; para que nuestro estudio fuera más estimulado, diariamente en una pizarra se iban colocando la puntuación general de los alumnos y así de esta forma, tenias más interés en aprender para ver de colocarse en los primeros lugares.

64 eran los alumnos que tomábamos parte en el Curso, comisarios de la 26 División, de la 30 División, de la 32 División y de los Servicios del XI Cuerpo de Ejército. A los 5 días mi puntuación era la del 28 lugar, a los 10 días había conseguido colocarme en el 15 lugar, habían transcurrido los 20 días de clase cuando ya me encontraba en le 8º lugar y al terminar el curso mi puntuación había sido la de 4,5, siendo el máximo 5. Había hecho el 3º lugar en la clasificación general. El primer clasificado había sacado 5 puntos y el segundo 4,9. el cuarto había sacado 4,3, lo cual demuestra que los tres primeros puestos habían sido de lucha muy igualada.
T. C. Francisco Galán
Se nos felicitó por los profesores y el día último el Comisariado del Cuerpo nos ofreció un modesto banquete, en el cual asistió el Teniente Coronel D. Francisco Galán, el Comisario del Cuerpo D. Julián Muñoz Lizcano, el Jefe de Estado Mayor Comandante Masot y profesores y por ser la 32 División la que había conseguido los 5 primeros puestos en el curso, fue invitado en calidad de honor el Jefe y Comisario de la misma D. Manuel Gancedo y D. José Semitiel, respectivamente. Los discursos corrieron a cargo de los tres primeros clasificados, hablando también los Jefes de la 32 División y los jefes del XI Cuerpo de Ejercito. Mi discurso se limitó solamente a hacer recalcar la importancia que tenia el desarrollo de estos Cursos y lo provechoso que eran puesto que en ellos no solo se conseguía la capacitación de los individuos sino que se reforzaba la misión del Comisariado en nuestra guerra. De una manera indiscreta felicité al Comisario y jefe del Cuerpo de Ejercito, por la feliz iniciativa de crear esta escuela al propio tiempo que el interés que se tomaban en capacitar a los comisarios de Compañía, que éramos la personificación, de todo el Comisariado. También felicité en nombre en nombre propio y de mis compañeros, a todos los profesores, por su eficaz labor realizada durante el desarrollo del curso. Luego hablaron los jefes y Comisarios recomendándonos el haber aprovechado el curso para el bien de la causa. Aprovechando el estar el comisario de mi División, salí junto con él donde se encontraba mi unidad y dio orden a su chofer para que me trasladara, hasta donde se encontraba ésta. 

Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 4 de març de 1940

dilluns, 4 de juliol del 2011

Frente de los Pirineos orientales 01/07/1938


Por fin la orden de marchar nuevamente hacia el frente de batalla había llegado y con tal motivo el día 1 de julio todo nuestro batallón empleando, 25 grandes camiones, salíamos para el frente de los Pirineos orientales. 

Esbarsabina
La dirección que tomamos fue Artesa de Segre, Pons, Oliana, Coll de Nargó y Boixols, donde en ésta última población pernoctamos y a la mañana siguiente salimos en dirección de las posiciones que teníamos que ocupar, pero en plena marcha recibimos orden de quedar como fuerza de reserva de la brigada, y por consiguiente nuestro batallón quedó instalado a 8 Km. a la retaguardia de la brigada, la cual cubría las posiciones que se encontraban en frente del pueblo de Aramunt (enemigo) y Esbarsabina (amigo). La situación geográfica de estas posiciones era malísima, pues con decir que ara aprovisionarnos, teníamos que transportar las mercancías 9 horas a lomo de mulo, esta dicho todo. La evacuación de los heridos era la parte mas delicada y difícil, pues hasta que lo llegaba al primer puesto de socorro pasaban de 9 a 10 horas, puesto que se tenia que recurrir al peatón, o bien a los mulos.

Varios días, pasamos en éste sitio, haciendo prácticas de exploración del terreno, y adiestrando a los soldados a efectuar operaciones en lugares tan escabrosos. A los 20 días de descanso, se nos ordenó, que fuéramos a relevar al 568 batallón de nuestra misma brigada, y así lo hicimos el cual en tres horas era relevado completamente sin que ocurriera la menor contrariedad, y pasando a ocupar posiciones verdaderamente difíciles. La enorme presión con que el enemigo había desarrollado su ofensiva obligó a que nuestros soldados emplearan todas sus energías para contenerla, lo cual fue motivo de que nuestro mando superior decretara que se concediera a cada combatiente 10 días de permiso al lugar que creyeran conveniente. El día 23 de julio se me daba a mí el permiso correspondiente para que fuera, me era imposible por encontrarse en poder del enemigo, solicité ir a Barcelona. 

Boixols
Junto con mi amigo y paisano Antonio Forcadell, salimos junto de mi batallón, para concentrarnos en Boixols, donde desde allí por medio de camión, nos trasladaríamos a Barcelona. La suerte nos favoreció y teniendo necesidad mi cuñado Agustín Forcadell, que se encontraba como chofer del Cuerpo de Tren de la 32 división, de trasladar a Barcelona a varios oficiales de la misma división, aprovechamos su viaje con él. 

Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 3 de març de 1940

dijous, 23 de juny del 2011

Felicitación por la actuación en Asentiu 16/04/38

El día 16 de abril de 1938, aparecía en la orden de la brigada la siguiente orden:

142ª Brigada mixta
Entre otras cosas.... Artículo 3º.- para satisfacción propia, y ejemplo y estímulo de los demás camaradas que forman parte de ésta brigada, merece citarse el magnífico comportamiento del comisario de la compañía, Francisco Roca Matamoros, que habiéndose internado en el pueblo de Asentiu, entabló combate con un grupo enemigo matando a un oficial y varios soldados. Por su comportamiento es propuesto a la superioridad para su ascenso inmediato y a una recompensa, y para ser citado en la orden general del comisariado de guerra. 
Firmado el comisario delegado de guerra M. Gil y el jefe de la brigada G. Yus. 

No cabe duda, que cuando todos los soldados de mi compañía, leyeron en la orden del día, el artículo 3º, como atendiendo a una consigna lanzaron todos un viva nuestro comisario, al cual tuve que corresponder de la manera más atenta y cordial puesto que de veras lo sentí. Mientras para lo que habíamos cumplido con nuestra obligación, se nos citaba en la orden del día y se nos proponía para recompensas y ascensos, para aquellos que habían sido unos traidores a la patria, encontraban su merecido y eran pasados por la armas, y también  para ejemplo de los demás eran citados en la orden del día. Mi actuación no solo fue reconocida por los jefes de la brigada, sino que en la orden general de la división del día 20 de abril aparece la siguiente nota, que al igual que otra me llenó de orgullo:

XI cuerpo del ejército, agrupación B, 32 división. Orden general: entre otras cosas… artículo 3º por la presente se hace constar los actos dignos de mención y emulación llevados a efecto por los comisarios de guerra de compañía del 565 batallón de la 142 brigada mixta D. Francisco Solá y D. Francisco Roca Matamoros que en la operación llevada a efecto contra la cota 292 el 12 del actual, se distinguieron por su arrojo. Al felicitar efusivamente a los citados por su brillante comportamiento exhorto al resto de la fuerza animando a que sigan el ejemplo de nuestros camaradas comisarios con actos digno de mención.
Firmado el comisario delegado de guerra Semitiel y el jefe de la 32 división Capitán Gancedo

Texto aclaratorio de la 32 división (umpepe):
La 32ª División fue creada el 28 de abril de 1937, como reserva del Ejército del Este, XI C.E y X C.E.
Su puesto de mando estuvo en Gerona, Tarragona, el 28-7-38 y Alcañiz (agosto 1938)
Estaba compuesta por las Brigadas Mixtas 137ª 140ª y 141ª. En febrero del 38 la 140ª B.M fue relevada por la 142ª y posteriormente en plena ofensiva de Cataluña (2-1-39) es trasladada la 141ª
Tuvo los siguientes mandos:
Jefes: Coronel de Caballería Alfonso Arana Vivanco y al Comandante de infantería Manuel Gancedo Sainz el julio 1937
Comisarios: Cristóbal Albadetrecu, a, Francisco Señer Martín, (CNT) y a Andrés Semitiel Rubio (PSOE)
Jefes E.M.: Mayor de Milicias Emilio Bosch Montes, y al teniente de Milicias Felipe Félix Moreno Gómez a partir del 6-11-38
Estuvo en los frentes de Aragón y Cataluña. 


Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 1 de març de 1940
 

diumenge, 1 de maig del 2011

Sariñena y contraataque republicano 24/03/38

Donde una vez allí organizaríamos la brigada de nuevo, para seguir aguantando, pero siempre de repliegue en repliegue, y aunque era materialmente imposible aguantar al enemigo. Los efectivos bélicos nuestros eran muy pocos, mientras que los del enemigo eran muchísimos. El haber roto las líneas, obligaba a nuestras unidades a mantenerse en un plan de inferioridad que de ninguna manera podíamos contener su avance, solamente el refuerzo de nuevas unidades y el aprovisionamiento de material hubiera hecho posible tal milagro. Llegamos a
Trinxera aerodromo de Sariñena

Milicianas comunistas de las Juventudes Socialistas Unificadas de Sariñena en Barbastro

Sariñena y virtualmente estábamos todos desfallecidos, eran tres días de andar, combatir y no dormir, nuestros cuerpos parecían autómatas pues nos movíamos por intuición. La comida no la habíamos probado desde que empezó el ataque y nuestra intendencia funcionaba mal completamente. Un tren militar nos esperaba en Sariñena donde se había dado la orden de que la 32 división, fuera a instalarse en unas
El Periódico de Aragon, 23 de diciembre de 2006

posiciones que había a 13 Km. a la retaguardia de Sariñena. Esto nos animó por que al fin podríamos descansar dos o tres días hasta que el enemigo tomara contacto de nuevo con nosotros, pero mientas podríamos comer y dormir que mucha falta nos hacía. Salimos con el tren y al llegar al lugar indicado nos apeamos, y con alegría vimos que ya nuestra intendencia había suministrado abundante aprovisionamiento y se nos repartió el racionamiento que cada uno nos correspondía.

Las nuevas posiciones que teníamos que ocupar se encontraban al norte de la población de Tormillo y a 13 km como he dicho antes de Sariñena. Esas estaban completamente vírgenes, pues ni una trinchera ni nada se había hecho y cuando nosotros creíamos que íbamos a descanar nos encontramos que si queríamos defender nuestras vidas, teníamos que hacernos unos pequeños ramales para evitar el ser víctimas de la metralla enemiga. Trabajamos un día y una noche, hasta que al día siguiente, después de nuestro esfuerzo realizado, recibíamos la orden de contraatacar nosotros al enemigo. Hacía dos horas aproximadamente que el puente colgante de Sariñena sobre la vía férrea había sido volado por nuestros dinamiteros para evitar que las tropas nacionalistas se echaran encima en un momento dado, pero sin embargo, estas se habían colado por los cerros y se
Pente colgate de Sariñena, destruido.

encontraban a corta distancia nuestra. Había pues que contraatacar para causar efecto de superioridad, cosa que no había.

Nuestro fracaso era inevitable; como podíamos nosotros atacar a un enemigo superior a nosotros, en todas sus reglas, más alimentado, más preparado, más organizado y con una moral más firme que la nuestra. Pero el caso era dar un golpe de sorpresa puesto que el enemigo nos considerada desorganizado y nunca creía que lo íbamos a atacar. Empezamos el ataque y sin artillería, sin tanques y sin ametralladoras, el desastre fue grande, pues de 500 soldados, llegamos a nuestras líneas como 300, el resto, quedó en poder del enemigo y nuestras filas completamente desorganizadas.

Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 29 de abril de 1940

dimecres, 6 d’abril del 2011

Bombardeo y fusilamientos en Huerto - Huesca 15/11/37

Prisioneros cuando la toma de Belchite en el frente de Aragón

Los días iban pasando sin que se notara, el más pequeño indicio de que a trece kilómetros teníamos la línea de fuego. Una mañana se presentaron en la población un ómnibus, conduciendo 40 prisioneros de guerra. La orden dada por el jefe de nuestra división era en el sentido de que estos soldados quedaban bajo el amparo del mando militar de nuestro batallón. Todos ellos eran españoles, jóvenes y según se comprobaba en ellos gente de trabajo. Venían en calidad de prisioneros, puesto que con arreglo al consejo de guerra que se les formuló, no se encontró en ellos ninguna complicidad en el movimiento sino que eran soldados movilizados a las armas.

Junker tirant bombes
Próximos a salir para el frente, serian las 3 de la tarde del día 15 de noviembre, cuando tres escuadrillas de trimotores junkers, aparecieron sobre Huerto. Todos los soldados, cumpliendo las ordenes dadas por la oficialidad, tan pronto como vieron aparecer los trimotores se escondieron en los refugios construidos para el efecto, no así la población civil, que al no contar con tanta disciplina se mantuvieron por la calle, quizás sin darle importancia al asunto, tan pronto como estas maquina llegaron a encontrarse a la altura del pueblo un silbido largo y prolongado nos dio a entender que el bombardeo había empezado. Efectivamente, como si cayeran relámpagos, cayeron bombas, en número tal que después de cesar el bombardeo nuestro servicio de información pudo comprobar que habían sido 81 las bombas lanzadas. El resultado fue desastroso. 6 Mujeres  y 5 niños, fueron víctimas del bárbaro bombardero, solamente un soldado fue herido muy leve en el músculo derecho. El jefe de la división se encontraba visitando las demás unidades cerca de la nuestra y poco después del bombardeo llegó a inspeccionar el resultado del mismo. Los trabajos de todos los soldados de  mi batallón fueron enormes para salvar de los escombros a las víctimas del siniestro. Tres horas fueron necesarias para poder salvar a varias docenas de persona y hacer el balance de las víctimas.



Fusilamientos de Badajoz por las tropas golpistas
La Vanguardia del 16/11/1937
Cuando el jefe de la división [capitán Gancedo?), vio por sus propios ojos, aquellas criaturas inocentes, cuya carne desgarrada por la metralla eran el símbolo de la ignominia y la maldad, cuando ante sus ojos aparecieron las carnes mutiladas de aquellas pobres mujeres que la mayoría de ellas habían muerto por salir a la calle para salvar la vida de sus pequeñuelos. Su corazón se llenó de odio que repercutió en perjuicio de otros seres también inocentes, pero que al cabo, para él no eran más que la representación de aquellos que momentos antes habían ordenado a sus aviones que, sin piedad, bombardearan el pueblo de Huerto, causando los destrozos señalados. Su orden fue rápida y tajante; había ordenado que sin formación de causa y bajo su responsabilidad fueran fusilados los prisioneros de guerra que había en poder del mando militar de mi batallón, y la orden se cumplió sin reparos. Aquellos seres que pocos momentos antes tenían la esperanza de que en un día no muy lejano volverían a ver a sus familiares queridos, a sus mujeres, a sus hijos, a sus padres, que en otros tiempos habían sido trabajadores unos, gente de comercio otros, dirigentes de pueblos lo mas, vieron sus vidas segadas por culpa de la maldita guerra, mientras que los maridos de aquellas pobres mujeres, que momentos antes habían sido el orgullo del hogar, que con sus caricias habían educado a sus hijos para un futuro mejor, llegaban a casa con la esperanza de compartir con ellas el pan ganado con el sudor de su frente y la desilusión, la muerte se había apoderado de ellas dejando miseria y rencor en sus almas, maldita guerra, mil veces maldita.

Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 6 de abril de 1940

dissabte, 19 de març del 2011

Primer bombardeo de Tarragona

Descrito ya cual la misión del comisario de Guerra seguiré con lo que hace poco venía reseñando. Mi unidad a la cual había sido designado se encontraba acuartelada en el Cuartel del Seminario y el día 14 de julio 1937, en presencia de todos lo soldados que componían mi compañía, el Capitán de la misma, Juan Lladó Estilar, me daba posesión de mi cargo, prometiendo solemnemente cumplir y hacer cumplir las órdenes de nuestro Supremo Gobierno.

En la compañía, que ha partir de éste momento quedaba a mi mando, se encontraban alistados 4 soldados de mi misma localidad, y entre ellos mi cuñado Agustín Forcadell Morá y mi Primo Joaquín Roca Ferré, el primero a los 4 días de ingresar yo en ella, era destinado por conducto mío al Cuerpo de Tren de la 32 división donde se le destinaba como chofer del Comisario de la misma, y el segundo fue nombrado por mi como ayudante de campo mío.

Diariamente la compañía, de la cual era yo su Comisario, junto con todo el resto del Batallón, salíamos ha hacer practicas de instrucción en orden cerrado y abierto, para de ésta forma ir preparando a los soldados a un concienzudo esfuerzo colectivo para que en el frente no fuere tan pesado su organismo.

Los días iban pasando rápidamente, cuando el día 27 de julio, a las siete de la noche, tres escuadrillas de aviones enemigos, enterado de las concentraciones de tropas que había en la capital, se presentaron de improviso y empezaron a descargar su mortífera carga de bombas.

Aquellos momentos fueron de una angustia, de un pánico tan horrendo que solo el enumerarlo aquí mi horroriza, la población civil de Tarragona nunca había sufrido ningún bombardero, aquel fue el primero y su balance fue algo desastroso: 21 soldados, 15 paisanos y 2 jefes resultaron muertos, mas de 80 entre soldados, y paisanos resultaron con heridas de consideración, afortunadamente para mi y a pesar de encontrarme en plena ciudad conduciendo un soldado de mi compañía al hospital, no tuve que lamentar ni el más rasguño, la Providencia estaba de mi parte.

Amparándome en la amistad, que tenia con el Comisario de mi Brigada, disfruté de 2 días de permiso, los cuales pasaron como minutos, ya que pude pasarlos en compañía de mis esposa y padres, más a mi regreso, ya la Brigada había recibido la orden de salir para el frente.
Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 22 de marzo de 1940

divendres, 18 de març del 2011

Cargo de Comisario de Guerra de Compañia

Mi nombramiento, representaba el ser traslado de unidad, y el mismo día de mi nombramiento salía en dirección a la capital de Tarragona donde se encontraba acantonada la unidad donde había sido designado. Era ésta unidad la 140 brigada mixta, perteneciente también a la 32 división, y cuyo jefe era el Teniente Coronel Humberto Gil Cabrera. Por el nombramiento que había recibido, tuve que presentarme al Comisario de mi Brigada que era Luís Deltell Vernal y cumplido éste requisito fui destinado a la 3ª Compañía del 2º Batallón de la misma brigada. Quizás fuera necesario explicar detalladamente cual era la misión del Comisario de Guerra en la lucha, pero para no ser pesado en mi informe me limitaré a explicar en grandes rasgos la misión principal que tenía asignado.


Había cuatro categorías de Comisarios de Guerra, distribuido de la siguiente manera: Comisario de Compañía, Comisario de Batallón, Comisario de Brigada y Comisario de División. El Comisario de Compañía estaba asimilado a Capitán, el de Batallón a Comandante, el de Brigada a Teniente Coronel y el de División a Coronel. Sus órdenes eran cumplidas y ejecutadas por los soldados y oficiales inferiores de la misma manera que si fueran dadas por sus jefes superiores, tenían los mismos atributos y honores militares que aquellos a cuya categoría estaban asimilados y en caso de cometer faltas militares estaban sujetos al Código Militar, con todas sus consecuencias. La labor del comisario de Guerra tenía muchas más aplicaciones que la de los jefes militares, puesto que éstos solo se limitaba a lo estrictamente militar mientras que los comisarios no solo podían hacerse cargo de la fuerza en caso de morir en combate su asimilado militar sino que tenía la obligación de conocer en todo momento el estado moral y material de la fuerza, llevar una completa administración de la misma, leer y hacer cumplir sin reservas de ninguna clase las órdenes dictadas por lo superiores inmediatos, procurar que el soldado en todo momento tuviera todo lo necesario para que vida en trinchera fura lo menos pesada posible, organizar Hogares del Soldado, donde estuvieran incluidos en él bibliotecas, juegos de damas, dominós, parchises y varios juegos más de tino moral, organizar en ellos conferencias culturares y científicas, así como también obligar a los oficiales de sus respectivas unidades a dar conferencias de tipo militar para que el soldado en todo momento supera lo que tenía que hacer y la manera de poder entrar con garantías de éxito al combate. En fin, era el comisario el alma de ejercito, pero desgraciadamente no todos los comisaros cumplían con su deber, y en varias de las ocasiones el comisario fue motivo de que no se llevaran a la practica operaciones que hubieran sido de gran utilidad para la lucha que estábamos sosteniendo. No sé si mi actuación habrá sido como la de éstos comisarios que señalo, soy yo el menos indicado para hacer mi autocrítica, pero mis dos heridas sufridas en campaña y mi brillante hoja de servicios que conservo en mi poder, y el haber recibido en varias ocasiones felicitaciones que me llenan de orgullo por mi conducta intachable, son documentos suficientes para demostrar que siempre hice honor al cargo que se me otorgó.

Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 15 de marzo de 1940

dilluns, 24 de gener del 2011

El comité de enlace de los sindicatos y mi nuevo cargo como Comisario

La falta de elementos preparados, hacia imposible el recurrir a nuevos elementos para ocupar los cargos de éste nuevo sindicato y la mayor parte de los que formábamos ya el Sindicato de Oficios Varios, tuvimos que aceptar el nuevo cargo que se nos daba, un nuevo sacrificio se nos exigía, y no podía aludirse uno, porque no se trataba de intereses particulares, que había que defender, se trataba de poder actuar de una manera enérgica porque el peligro de expansionismo de la Confederación, le obligaba a ello.

Cuando se formó éste Sindicato, los atropellos fueron en menor escala, pero a pesar de ellos, había que seguir trabajando para eliminarlos totalmente y así paneamos el invitar a los elementos de la Confederación a formar un Comité de enlace, el cual regiría los destinos de la localidad, y de ésta forma los tendríamos envueltos de una manera diplomática, para conducirlos por el camino de nos interesaba a nosotros.

El 15 de enero del mismo año, se formaba el Comité de Enlace de los dos sindicatos que había en la población, y por estar yo desempeñando el cargo de Secretario en mi sindicato, tuve que intervenir en la formación de éste Comité, el cual una vez organizado me daba a mí un nuevo cargo político.

Se me asignó el cargo de Secretario General, con atribuciones de organizador general de todos los elementos campesinos, y de ésta manera nuestra batalla local había sido ganada, los atropellos iban a disminuir hasta eliminarlos totalmente.

Poco a poco el Gobierno de la República iba controlando a todos los elementos malos que aprovechando el momento de sublevación, se habían convertido en asesinos, bandidos, destructores de lo creado y de una manera paulatina iba organizando su ejército Popular, que tenia que darle en muy plazo, resonadas victorias.

Las necesidades de momento, me obligaron a tomar medidas que quizás en tiempo normal no las hubiera tomado y de ésta forma se comprenderá la necesidad de hombres aptos para la guerra obligó al Gobierno a llamar a filas a los contingentes de soldados que habían hecho el servicio militar durante los años 1932 y 1933. Entre estos éstos contingentes me encontraba yo y sin excusa ni pretexto tuve que presentarme a filas para cumplir la orden dada.

Quince días antes de la publicación del Decreto, tuve que renunciar a mis cargos que desempeñaba, para que de esta manera mi sucesor pudiera con la ayuda mía, ponerse en pocos días, al corriente de cuantos asuntos dependían de mis departamentos.

La orden de mi incorporación a filas, estaba dada para el día 1 de julio del año en curso, y de ésta forma no tuve mas remedio de presentarme el indicado día en la Caja de Recluta de la Provincia, para firmar mi hoja de servicios. Mi ausencia representaba un gran perjuicio a mi mujer y familia, los peligros de la guerra eran de suma gravedad y estaba expuesto uno continuamente a morir, pero la orden era terminante y no se podía faltar a ella, puesto que de lo contrario los Tribunales de Justicia militar lo sentenciaban a uno de una manera enérgica.

A las tres de la tarde del día 1 de julio de 1937 me presenté a la Caja de Recluta. Eran las cinco del mismo día cuando se me ordenaba nuevamente que pudiera regresar a mi casa y que allí se me comunicaría la Unidad militar a la cual será destinado y que a partir de la comunicación tenia que presentarme con urgencia al nuevo destino.



Cuando mis familiares me vieron regresar de nuevo a mi hogar, su alegría era inmensa, pero desgraciadamente esa alegría seria corta porque el día 4 del mismo mes, recibía una comunicación militar en la que se me ordenaba que habiendo sido destinado a la 137 brigada Mixta perteneciente a la 32 División, y cuyo cuartel general estaba en el Parque Samá de la villa de Cambrils, me personara inmediatamente a dicho lugar para ponerme a la órdenes de mis superiores. Efectivamente me personé donde se me indicaba en la comunicación y a las tres horas de mi presentación se me entregaba mi uniforme militar y todo el armamento propio de soldado. Era destinado al 2º batallón de la mencionada Brigada.


Varios días, transcurrieron, haciendo prácticas militares hasta, que una vez terminada la preparación militar correspondiente pudiéramos salir para el frente de batalla, pero parecía que la suerte me iba acompañar en esta empresa, y el día 13 de mismo mes recibía por órdenes superiores mi nombramiento de Comisario de Guerra de Compañía.


Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 24 de enero de 1940