Gràcies a la familia Forcadell Gaona de Morelia (Michoacán-Mèxic): Núria, Pilar i Inés.
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dimarts, 28 d’agost del 2012

De nuevo en el frente y nuevo cargo


Incorporado de nuevo a la Compañía, mi limité a organizar de nuevo los servicios que estaban en completo desorden puesto que hacía más de tres meses que por varias causas estaba en poco contacto con la misma. Cuando más animado estaba en ésta tarea, recibí una orden en la que se me indicaba lo que sigue:

565 Batallón
Comisariado

En telegrama recibido hoy, el Comisario Brigada me comunica se traslade urgentemente puesto de mando XI Cuerpo de Ejército. Salúdale B.C. a 28 de noviembre de 1938.
El comisario de Batallón Pablo López Marco.
Al comisario de compañía de ametralladoras del 565 Bon.

Enorme extrañeza me causó el recibo de ésta comunicación, pues de veras desconocía el motivo de la misma. Sin perder un minuto, me alisté y me dirigí a pié hasta el puesto de mando de la Brigada, allí se mi informó que tenia que trasladarme al puesto de mando de la División, en donde se me darían instrucciones, para mi nuevo destino, pues ellos desconocían también la misión que se me iba a confiar. Llegado al puesto de mando de la División, me saludó el Comisario de la misma indicándome que había recibido una comunicación en la cual el comisario del cuerpo pedía mi presencia en su puesto de mando. Después de permanecer unas horas allí, con un coche de la División salí para donde se encuentra el mando del cuerpo de Ejercito, el cual estaba en la Colonia Puig de Artesa de Segre, o sea donde había asistido a los cursos. Llegado allí me presente al ayudante del Comisario del cuerpo D. Julio Anglada, comisario de Batallón y antiguo periodista de el Heraldo de Madrid. Al verme, me preguntó por mi credencial y al serle entregada, me indicó que esperada la llegada del Comisario del Cuerpo. A los pocos minutos, éste aparecía y era presentado a él. Mi corazón palpitaba de emoción por desconocer el motivo de mi llamada, pero pronto mis dudas fueron aclaradas cuando el Comisario me indicaba, que haciendo falta el cubrir la vacante de Comisario de Propaganda del Cuerpo, se había pensado en mí para tal cargo. Que antes de asignárseme oficialmente el nombramiento seria puesto a prueba unos días y en caso de salir airoso en mi cometido se me daría mi nombramiento provisional hasta que fuera aprobado por el Comisario del Ejercito del Este, D. José Mantecón. El día 4 de diciembre del año 1938, recibía la siguiente credencial:

José Igancio Mantecón Navasal
XI Cuerpo de Ejercito
Comisariado
Núm. 4.567

El portador del presente Comisario de Compañía Francisco Roca Matamoros, Instructor de Propaganda de este Comisariado queda autorizado para poder circular libremente por toda la zona de este Cuerpo de Ejército al objeto de poder realizar su misión.
P.C. a 4 de diciembre de 1938.
El Comisario del XI de C. de E.  Julián M. Lizcano.

Grande fue mi alegría cuando recibí este nombramiento pues el representaba para mi, el que se me considerara una personalidad en el cargo que se me había conferido. Pocos días después me enteré que mi actuación en la Escuela de Comisarios había decidido al Comisario a pesar en mí para darme dicho cargo. ¿Quizás alguien preguntaría y por qué no se les dio al primero o segundo clasificado?, por la sencilla razón que el primero pertenecía al Partido Anarquista y el segundo al Partido Comunista, el pertenecer yo a una partido de tendencias moderadas había influido en la elección. 

Mi cargo era de una responsabilidad tal, que por las noches no podía conciliar el sueño, al pensar con la serie de obligaciones que tenia. El XI C. de E., tenía una plantilla aproximada de 35.000 hombres, los cuales estaban sujetos a las directrices que cursaba el mando superior del Cuerpo.

Altavoz del frente. Font: SBHAC
La misión del Comisario de Propaganda, era la más pesada que pudiera existir dentro del Comisariado del Cuerpo, inclusive más que la del propio Comisario. Mi misión consistía en redactar directrices que eran leídas, comentadas o puestas a la practica por todos los Comisarios del C. de E. en el Boletín diario del mando militar, que editaba el Cuartel General del C. del E., había una sección del mismo Boletín, destinada al Comisario de Propaganda. Desde allí dirigía la propaganda a nuestras filas, la propaganda de carácter político que nuestros soldados debían conocer para saber en todo momento cual era la misión que tenían en nuestro Ejército. Diariamente el mismo Boletín editaba una hoja redactada por mí, en la cual y en términos claros y sin estar llena de palabras filosóficas y si de palabras llenas de amor y cariño para con nuestros enemigos que siendo españoles igual que nosotros, les hacíamos comprender lo equivocados que estaban al sostener una guerra, que a la larga solamente beneficiaria a Italia y Alemania, puesto que las deudas de guerra que Franco tenia con ésas naciones era tan grande que en caso de ganarla no sería mas que un esclavo a sus órdenes. Cada noche, estas palabrea mías y otras por el estilo, que desde las columnas del Boletín dirigía, eran leídas por todos los Comisarios a las tropas nacionalistas y sus efectos en la mayoría de los casos, daba por resultado el que soldados nacionalistas que desconocían la verdad de los hechos se pasaban a nuestras filas para defender la República. Disponía yo de una bien organizada red de propaganda la cual radicaba en las Divisiones 26, 32 y 30 que eran las que estaban a las órdenes del XI C. de E., en cada División había un comisario de Propaganda el cual recibía ordenes directas mías y éste a su vez las distribuía a las Brigadas que estaban bajo su mando, la 146Brigada Mixta, la 104, la 96 y la 34 Brigada, pertenecían a la 30 División, la119 Brigada, la 120 y la 121 brigada mixta pertenecían a la 26 División, y la 137 Brigada mixta, la 141 y la 142 Brigada, pertenecían a la 32 División. El C. del E. y las Divisiones junto con las Brigadas, contaban con la Sección del Cuerpo de Tren, Transmisiones, Intendencia, Ingenieros, Sanidad y grupos de Artillería los cuales todos tenían sus comisarios de Propaganda y estaban bajo mis inmediatas órdenes.  

altavoz del frente
Al mismo tiempo, contaba yo con auto-parlante, magnífico coche-camioneta, que lleva instalado un equipo amplificador con un magnavoz, lo que me servia para poderme trasladar en los sitios donde lo requería mi cargo y al mismo tiempo era aprovechado para dar mis conferencias políticas, al enemigo. Con él, llegué a recorrer todo el frente que ocupaba mi Cuerpo de Ejército y que abarcaba una extensión de 200 o más kilómetros, pues desde el pueblo de Asentiu, que enlazábamos con el XVIIICuerpo, hasta Piedras de Olo, que enlazábamos con el X Cuerpo.

Banda de música
También estaba mi cargo el organizar festivales y prestar toda mi colaboración para la organización de los mismos, a las Brigadas y divisiones que encontrándose en descanso, aprovechaban los días para divertir al soldado. Tenia en la Sección de Propaganda un magnífico aparato de cine, instalado sobre ruedas, el cual era trasladado a donde se encontraban las unidades en descanso y allí se exhibían películas de temas interesantes para el soldado. La Banda de Música del Cuerpo compuesta de 60 profesores, estaba también a mi cargo y cuando algún Batallón, Brigada o División requería sus servicios para la organización de algún festival de carácter cultural o musical, se dirigían a mí, en petición de la Banda. La sección de Propaganda del Cuerpo estaba compuesta de un fotógrafo, un pintor mural, dos escribientes y al propio tiempo, ayudada por la colaboración del Comisario de prensa, el cual se encargaba de la propaganda en los periódicos y distribución de los mismos a las diferentes unidades combativas. El Miliciano de la Cultura a cargo de un competente profesor de Matemáticas no solo dirigía la parte correspondiente a la organización de las escuelas que existían en los diferentes lugares donde estaba radicada toda la fuerza del Cuerpo, sino que también era un gran auxiliar de la Sección de Propaganda a mi cargo.

En los rublos que quedaban bajo el control del Mando Militar, y que estaban bajo mi jurisdicción propagandística, se organizaban mítines, en los cuales se desarrollaban temas de interés para el campesino, para la defensa pasiva, para la organización de elementos que combatieran a la quinta columna y de otros intereses propios del momento que se estaba viviendo.

Mi labor como podrá verse era de una amplitud tal que me absorbía por completo llegando en varios extremos a debilitar mi cuerpo.

Diariamente tenia que dar parte a mi inmediato superior comisario de propaganda del Ejército del Este, de las novedades que ocurrían en la Unidad mía, así como también de cuantos actos de propaganda se habían realizado durante la jornada.

A los pocos días de haber recibido mi nombramiento provisional del cargo, recibía la siguiente credencial que me acreditaba ya como efectivo en mi puesto, dice así:

Ejército del Este
XI cuerpo de Ejército
Comisariado

Don Julián Muñoz Lizcano, Comisario del XI Cuerpo de Ejército
CERTIFICO:
Que D. Francisco Roca Matamoros, de 26 años de edad, presta sus servicios en concepto de Instructor de propaganda en éste Cuerpo de Ejército desde el 11 de diciembre de 1938 por haber sido destinado por orden del Comisario del Ejército del Este. Y para que conste expido el presente certificado-salvoconducto que tendrá validez hasta el 15 de enero
En P.C. a 19 de diciembre de 1938. Firmado.
También están impresas mis huellas dactilares, así como también hay impresos varios apartados para renovarlo cada mes. 

Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 4 de març de 1940



divendres, 29 d’abril del 2011

Robres de Aragón y Alcubierre 23/03/38

Serian las 3 de la madrugada, del día 23 de marzo, cuando todavía no habíamos descansado de la fatigada jornada del día anterior, y la orden de evacuar las nuevas posiciones se nos había dado, pues el enemigo en su avance se nos había colocado a nuestra retaguardia una vez más, y teníamos que evitar el peligro de caer en sus manos, pues nada menos que toda una brigada esta cercada. Emprendimos la marcha y gracias a que el comandante Ugena, de la 137a brigada, que conocía bien el terreno que pisábamos, no fuimos prisioneros pues llegó un momento en que nuestra columna llegó a pasar como a 1 km. de distancia del enemigo. Después de andar hasta las 11 de la mañana llegamos a Robres, pueblo situado al sur de Torralba de Aragón y cuando pasamos por él, ya el enemigo con sus fuerzas motorizadas había tomado Torralba. Allí nos organizamos y seguimos la marcha hasta Alcubierre, pueblo donde se encontraba nuestra brigada. Estuvimos andando todo el día y a las 4 de la tarde llegábamos a las proximidades de este pueblo.

Una vez acantonados, no propusimos descansar, pero la aviación enemiga no nos dejaba un momento de reposo, continuamente nueve aviones de caza, estaba ametrallando las unidades de combate republicanas que iban a la desbandada pues las líneas habían sido cortadas por todos los lados. A las 6 de la tarde entramos en el pueblo, allí tomamos contacto con nuestra brigada y grande fue la alegría del jefe y comisario de la misma cuando nos vio, porque creían que habíamos sido hechos prisioneros. Nos incorporamos a nuestra unidad, y a las 8 de la noche el enemigo atacó la vía férrea, que estaba en nuestro poder. Le interesaba en gran manera por que de esta forma dejaba cortadas las comunicaciones para ayudar a nuestros compañeros que se encontraban al norte de la población. Su ataque resulto inútil, fue rechazado con perdidas de vidas por dos veces y a las once recibíamos la orden de evacuar aquellas posiciones que tanto habíamos defendido porque el enemigo del flanco derecho se había infiltrado con peligro de cercar nuestra brigada. La orden fue dada de repliegue hasta Sariñena.

Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 29 de abril de 1940

dilluns, 25 d’abril del 2011

En la línea de fuego, Tardienta V, Torralba de Aragón y ofensiva rebelde 15/03/38

El día 15 de marzo de 1938, y después de venir anunciándolo los soldados nacionalistas desde sus trincheras, el ejercito rebelde inició una ofensiva a fondo por todo el sector del Ejército del Este.

Milicians republicans de la XII brigada durant la batalla de Guadalajara

Centenares de aviones, docenas de tanques, montones de cañones y divisiones motorizadas extranjeras, tomaban parte en esta ofensiva, el dictador italiano, quería a toda costa vengarse de la tremenda derrota que en los campos de batalla de Guadalajara, le inflingiera en días pasados el ejército de la República, haciendo correr en forma vergonzosa
Tosos, Zaragoza

sus bien equipadas brigadas de choque que con todo lujo de detalles habían sido traídas a España para conquistar, como en años anteriores lo hicieran sus antepasados, y ante tal cosa no había escatimado esfuerzos de ninguna clase. La ofensiva se inició por el frente de Zaragoza y pronto fue rota la línea, a pesar de la tenaz resistencia que opusiera el ejército republicano, las tropas nacionalistas iban ganando terreno con la pérdida de millares y millares de hombres, pues la resistencia que encontraba era enorme.

Considerando el enemigo que el Gobierno Republicano, había concentrado todos sus efectivos de primer orden en el frente de Zaragoza, para contener la ofensiva enemiga, paralizó unos días esta ofensiva y trasladó sus brigadas motorizadas al frente de Huesca, donde el día 22 de marzo de 1938, y siendo las 6 de la mañana fuimos sorprendidos por un enorme bombardeo de aviación, seguido de una preparación artillera en la que tomaba parte como unas 10 baterías aproximadamente, no dudando ni un momento que dentro de poco el ataque de la infantería caería sobre nuestras líneas, y así ocurrió. A las 11 de la mañana vimos aparecer sobre nuestras líneas, centenares de soldados que protegidos por el
Trincheras de la Guerra Civil, una casamata de cemento, cultivos cerealistas, cerros de yesos y alguna repoblación de pinar. Extremo Noreste del término municipal de Zaragoza, cerca de Villamayor

fuego de la artillería, y resguardados por enormes tanques de iban aproximando a nuestras líneas, pero ya nuestras máquinas estaban listas para contener el ataque en cualquier momento y no tardaron en caernos encima, pero las máquinas automáticas empezaron a funcionar y el ataque fue rechazado con perdidas de vidas por parte del enemigo. La orden era tajante el enemigo tenia que romper la línea costara lo que costara y nosotros teníamos que mantenerla costara lo que costara. Pero el enemigo tenía hombres de refresco nosotros no contábamos con nada, el ataque nos había sorprendido y apenas teníamos víveres, la lucha volvió a empezar de nuevo, y por segunda vez las tropas enemigas tuvieron que volver a sus posiciones, pero esta vez habían llegado cerca de las líneas nuestras y habían conseguido hacer bajas.

Nuestras ambulancias empezaron a funcionar y los heridos eran sacados de las trincheras, motivando con esto el que cada herido ocupara dos soldados buenos para trasladarlo, lo cual representaba en efectivo que habíamos tenido tres bajas. Si el enemigo intentara otra vez el ataque quien sabe si podríamos detenerlo. El mando del batallón informó a la Brigada lo que pasaba y ante el temor de perder la posición y quedar docenas de hombres prisioneros, se dio la orden de replegáramos a las posiciones de reserva, situadas a 6 km de la línea de combate. Así lo hicimos y quedamos emplazados en unas posiciones cercanas al pueblo de Torralba de Aragón, donde allí nos emplazamos de nuevo, esperando el ataque, pero el enemigo sabiendo que por el sector que acopábamos nosotros era completamente romper el cerco, se decidió atacar por el sector que ocupaba la 141ª brigada mixta, sin saber que ya nosotros habíamos abandonado las antiguas posiciones. A las 6 de la tarde empezó el ataque por este nuevo sector, y por fin encontró el punto flaco y se fue afianzando por allí cargando todos sus efectivos de combate por este lado. Su esfuerzo había resultado y nuestro desastres era inevitable.

A las ocho de la noche, recibimos una orden urgente, que el enemigo había roto las líneas y que nuestro Batallón se encontraba cercado completamente, pues había agarrado las líneas de flanco y solamente la oscuridad de la noche podía hacer posible el que no cayéramos en manos del enemigo. Con prudencia organicé junto con el capitán [capitán de Milicias Hernández Oñate], la evacuación de aquellas posiciones, pero el terreno que teníamos que recorrer para juntarnos de nuevo con la brigada era completamente desconocido para nosotros y ante la urgencia del caso decidimos salir guiándonos por la estrella polar, ya que nosotros conocíamos la posición del enemigo y nos seria fácil evitar un encuentro con él. En marcha de combate salimos de las posiciones y pasamos tres o cuatro horas andando cuando la patrulla de exploración de mi compañía, que era la que habría la marcha, se encontró con una patrulla de soldados y montando con rapidez los fúsiles, se les dió el alto ¡quien vive¡ contestando ¡la República!, nos informaron que habiendo sabido que el enemigo había atacado muestras posiciones y las había roto, el jefe de su brigada que era la 137ª, había ordenado montar un servicio de exploración para cualquier contingencia que pudiere ocurrir, y efectivamente, nos trasladaron a donde se encontraba el jefe de la brigada [Comandante Brinquis]y nuestra compañía quedó agregada al segundo batallón de esta unidad hasta que nuevamente tomáramos contacto con la nuestra.

Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 26 de abril de 1940

dijous, 24 de març del 2011

Frente de Aragón

Momentos de verdadera emoción son aquellos en que inconciente uno, de los peligros de vas a correr, está contento y se anima, y disfruta de una verdadera alegría, porque sabe que va en busca de aventuras y sufrimientos los cuales solamente los ha vívido sentado en una butaca y a la luz de brillante lumbre hogareña.

Milicianos partiendo hacia el frente de Aragón

Si la mayoría de los participantes en la guerra civil española hubieran sabido de antemano lo criminal y horrendo que ésta fue, estoy mas de convencido que miles de ellos primero se hubieran suicidado que no afrontar las mil vicisitudes que tiene que afrontar uno en cualquier guerra armada, pero el desconocer toda esta serie de cosas le obligan a uno a sentirse un héroe, cuando en realidad no es más que un pobre juguete de unos políticos sin escrúpulos.

Eran las 10 de la noche, cuando en un tren militar salía hacia el frente de Aragón toda mi brigada. Los momentos no podían ser de más animación pues por todas las estaciones del trayecto miles de personas salían a aclamarnos, familias que despedían a sus hijos, mujeres que lloraban la separación del marido, hermanas que despedían al hermano en un abrazo fraterna, quizás el último de la vida.

El tren se  iba deslizando paulatinamente llevando encima miles de vidas jóvenes que tarde o temprano la muerte acabaría con la mitad de ellos en los fatídicos campos de batalla. Poco sabíamos nosotros el peligro que corríamos, pero la Patria, nuestro Gobierno, nos necesitaba y todo sacrificio era poco para salvarla. Llegamos el día 20 de julio a la población de Caspe, una de las poblaciones de la provincia de Zaragoza donde había sido teatro de sangrientas luchas. El convoy quedó allí parado por espacio de tres horas, hasta que una vez la máquina se aprovisionó de combustible, y seguimos nuevamente nuestra ruta marcada por el mando militar.

A las 10 de la noche del día siguiente de nuestra salida, llegamos a la Azaila, punto de destino, sitio donde los diferentes batallones de la Brigada se irían distribuyendo a los diferentes lugares marcados de antemano por el mando. El batallón mío se le asignó el pueblo de Sástago y allí estuvimos acantonados por espacio de dos días hasta que una orden superior ordenaba que todos los mandos tanto políticos como militares, hicieran entrega de sus tropas pertenecientes a la 140 Brigada Mixta y que se hicieran cargo de ellas los mandos de la 137 Brigada acantonada también en el mismo lugar, ordenando al mismo tiempo que todos los mandos de la 140 Brigada salieran inmediatamente para tarragona donde tendrían que organizar de nuevo otra vez la brigada con nuevo elementos llamados a filas por el Gobierno.

El día 27 de agosto  salíamos de Sástago en dirección a Tarragona llegando a ésta capital el dia 28 a las 3 de la tarde, a mi Batallón se le asignó para organizarse el pueblo de Montblanc de la provincia de Tarragona y allí quedamos acantonados esperando la incorporación de los nuevos reclutas.

En Barcelona funcionaba la Escuela Superior de Comisarios de Guerra instalada en Sarriá, dicha escuela era para capacitar en arte militar a todos los comisarios nombrados por el Gobierno, donde se les enseñaba táctica militar, topografía, y varias cosas más.

No habiendo o todavía, pasado por ella, llegando a Montblanc, se me ordenó por el Comisario de mi Brigada, que me trasladara a Tarragona donde allí me extenderían el pasaporte para que me trasladara a la Escuela de Comisarios y de esta forma el día 1 de septiembre de 1937 llegaba a la capital catalana, donde tenia tiempo de poder estar con mis familiares hasta el día 2 que era cuando definitivamente entraba en la escuela.

Ocho días duraron los cursos los cuales fueron bastante provechosos para mi puesto que  desconocía por completo el arte de la guerra, más a pesar del  poco tiempo que en ella estuve, aproveché lo bastante para saber como tenía que portarme en combate y la manera de saber defender las tropas que se me habían asignado así como también la manera de defender una posición.

Regresé a Tarragona, donde allí se me asignaron dos días de permiso los cuales los pasé en compañía de mi familia, los cuales ya me creían en el frente de batalla, motivo por lo cual la alegría de mis familiares fue inmensa cuando me vieron junto a ellos. Pasados estos dos días regresé de nuevo a Montblanc, donde seguía allí mi batallón dispuesto ya marchar de nuevo cuando lo ordenara el mando pues ya todos sus cuadros habían sido organizados todos.

No tardó en llegar la orden esperada y el día 25 de septiembre salíamos de Monblanc en dirección a Tarragona, donde allí nos esperaban los demás batallones de la Brigada para marchar juntos hacía el frente de combate. Esta vez tenia que ser definitivamente.


Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 23 de marzo de 1940

dilluns, 24 de gener del 2011

El comité de enlace de los sindicatos y mi nuevo cargo como Comisario

La falta de elementos preparados, hacia imposible el recurrir a nuevos elementos para ocupar los cargos de éste nuevo sindicato y la mayor parte de los que formábamos ya el Sindicato de Oficios Varios, tuvimos que aceptar el nuevo cargo que se nos daba, un nuevo sacrificio se nos exigía, y no podía aludirse uno, porque no se trataba de intereses particulares, que había que defender, se trataba de poder actuar de una manera enérgica porque el peligro de expansionismo de la Confederación, le obligaba a ello.

Cuando se formó éste Sindicato, los atropellos fueron en menor escala, pero a pesar de ellos, había que seguir trabajando para eliminarlos totalmente y así paneamos el invitar a los elementos de la Confederación a formar un Comité de enlace, el cual regiría los destinos de la localidad, y de ésta forma los tendríamos envueltos de una manera diplomática, para conducirlos por el camino de nos interesaba a nosotros.

El 15 de enero del mismo año, se formaba el Comité de Enlace de los dos sindicatos que había en la población, y por estar yo desempeñando el cargo de Secretario en mi sindicato, tuve que intervenir en la formación de éste Comité, el cual una vez organizado me daba a mí un nuevo cargo político.

Se me asignó el cargo de Secretario General, con atribuciones de organizador general de todos los elementos campesinos, y de ésta manera nuestra batalla local había sido ganada, los atropellos iban a disminuir hasta eliminarlos totalmente.

Poco a poco el Gobierno de la República iba controlando a todos los elementos malos que aprovechando el momento de sublevación, se habían convertido en asesinos, bandidos, destructores de lo creado y de una manera paulatina iba organizando su ejército Popular, que tenia que darle en muy plazo, resonadas victorias.

Las necesidades de momento, me obligaron a tomar medidas que quizás en tiempo normal no las hubiera tomado y de ésta forma se comprenderá la necesidad de hombres aptos para la guerra obligó al Gobierno a llamar a filas a los contingentes de soldados que habían hecho el servicio militar durante los años 1932 y 1933. Entre estos éstos contingentes me encontraba yo y sin excusa ni pretexto tuve que presentarme a filas para cumplir la orden dada.

Quince días antes de la publicación del Decreto, tuve que renunciar a mis cargos que desempeñaba, para que de esta manera mi sucesor pudiera con la ayuda mía, ponerse en pocos días, al corriente de cuantos asuntos dependían de mis departamentos.

La orden de mi incorporación a filas, estaba dada para el día 1 de julio del año en curso, y de ésta forma no tuve mas remedio de presentarme el indicado día en la Caja de Recluta de la Provincia, para firmar mi hoja de servicios. Mi ausencia representaba un gran perjuicio a mi mujer y familia, los peligros de la guerra eran de suma gravedad y estaba expuesto uno continuamente a morir, pero la orden era terminante y no se podía faltar a ella, puesto que de lo contrario los Tribunales de Justicia militar lo sentenciaban a uno de una manera enérgica.

A las tres de la tarde del día 1 de julio de 1937 me presenté a la Caja de Recluta. Eran las cinco del mismo día cuando se me ordenaba nuevamente que pudiera regresar a mi casa y que allí se me comunicaría la Unidad militar a la cual será destinado y que a partir de la comunicación tenia que presentarme con urgencia al nuevo destino.



Cuando mis familiares me vieron regresar de nuevo a mi hogar, su alegría era inmensa, pero desgraciadamente esa alegría seria corta porque el día 4 del mismo mes, recibía una comunicación militar en la que se me ordenaba que habiendo sido destinado a la 137 brigada Mixta perteneciente a la 32 División, y cuyo cuartel general estaba en el Parque Samá de la villa de Cambrils, me personara inmediatamente a dicho lugar para ponerme a la órdenes de mis superiores. Efectivamente me personé donde se me indicaba en la comunicación y a las tres horas de mi presentación se me entregaba mi uniforme militar y todo el armamento propio de soldado. Era destinado al 2º batallón de la mencionada Brigada.


Varios días, transcurrieron, haciendo prácticas militares hasta, que una vez terminada la preparación militar correspondiente pudiéramos salir para el frente de batalla, pero parecía que la suerte me iba acompañar en esta empresa, y el día 13 de mismo mes recibía por órdenes superiores mi nombramiento de Comisario de Guerra de Compañía.


Francesc Roca Matamoros
Huetamo, Michoacán, 24 de enero de 1940